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Punto de autoevaluación: ¿qué ha cambiado y qué nuevos conocimientos tengo?

Desde el inicio del curso hasta este punto final de la primera parte, ha habido diferentes cambios en la forma de interpretar cada asignatura y la estructura del máster en general.

A pesar de que la idea o la dirección que quiero tomar es la que especificaba en el punto de partida originariamente, la forma de aplicar los conocimientos adquiridos ha ido variando. Es lógico, puesto que, a medida que avanza el máster, dispongo de mayor información y de explicaciones más amplias sobre conceptos que, en un inicio, consideraba más sencillas o simples que ahora.

Ejemplos como la dificultad a la hora de planificar una clase, son quizás, los más esclarecedores. Sucede que cuando se es discente toda la vida, y no se tiene experiencia como docente, “dar una clase” parece tarea fácil. Siempre se atisba el trabajo que se debe hacer porque, como alumna, siempre he observado que mis profesores traían la clase preparada, ejercicios extra o complementarios de reserva, y en ocasiones, incluso cambiaban el ejercicio previsto por otro para ampliar o profundizar conceptos que quizás no habían quedado claros. Sin embargo, no es hasta este momento que me doy cuenta de la dificultad real que conlleva preparar, no solo una, sino todo un curso de clases. Hay que contemplar las diferentes posibilidades en cuanto a la evolución de la asignatura que se debe enseñar y adaptarla al ambiente del aula y a la aceptación y evolución de los alumnos.

Esto último es lo que más difícil se me antoja, posiblemente porque no tengo experiencia, pero a lo largo del curso en el que “hemos jugado” a ser profesores desde diferentes puntos de vista, desde diferentes ángulos de una misma materia, he podido vivir diferentes situaciones. Cada tarea, cada actividad requería un esfuerzo. Ha sido un proceso de asimilación continuo, no solo de conceptos, sino de formas de pensar y de ideas que iban surgiendo como de la nada. Para cada entrega hemos tenido que trabajar, leer mucho, documentarnos y esforzarnos. Después completar actividades o trabajos que no siempre tenía claro cómo afrontar. En otras ocasiones había dos ideas “iluminadas” o marcadas como importantes y que no sabía cómo conectar.

Es en este punto en el que una se da cuenta de a qué se refiere un profesor cuando dice que hay que aprender en grupo. La explicación que siempre se da es que es el grupo el que marca el ritmo, y es totalmente verdad, aunque no me he dado cuenta desde un principio. Cada semana hemos debido trabajar para cumplir plazos de entrega y en unas asignaturas hemos aprendido más que en otras, pero lo importante es que no solo hemos aprendido lo que estaba en los apuntes. Gracias a compañeros de grupo hemos podido comprender que las cosas pueden tener más de una visión o más de una manera de explicarlas o de entenderlas. Concretamente, las tareas individuales, han sido difíciles en mi caso porque no siempre he tenido claro si había comprendido bien qué se esperaba de la tarea. Por otro lado, las tareas en grupos grandes me han incomodado porque muchas de las opiniones y reflexiones han sido similares y había muchos comentarios prácticamente iguales y no enriquecían el conocimiento o el punto de vista de cada uno. También han surgido en un par de ocasiones algunos roces e intercambios no demasiado amigables de opiniones.

Sin embargo, a mí personalmente, me han transmitido una sensación muy confortable cuando hemos trabajado en grupos pequeños y me he sentido arropada por unas compañeras con las que, desde un inicio, coincidimos, congeniamos en cuanto a opiniones y nos hemos llevado estupendamente. Creo primordial encontrar a gente de este nivel en quien apoyarse y que ayudan a una a seguir el ritmo, a encontrar el camino cuando ya se le nubla a una la mente y no ve la salida, o que “mágicamente” hacen que esas dos ideas iluminadas que no tenían conexión se vean relacionadas. En este caso se trata de estudiar este máster, pero gracias a ello he comprendido que los mismos alumnos que un día pueda tener, también necesitarán, posiblemente, a gente en quien apoyarse y que les ayude en su proceso. Es el profesor quien debe guiar, pero también debe proporcionar un entorno y un ambiente en el aula para que los alumnos puedan ayudarse entre ellos y que la evolución del conjunto del grupo sea más homogénea.

Cada vez tenemos más herramientas y conocimientos para salir airosos de una situación que se nos planteará en un futuro inmediato, que es dar una clase. Aun así, el camino hasta llegar al punto en el que nos consideremos preparados (aunque nunca se está preparado del todo) todavía es largo y confío en poder seguir contando con estas personas para poder ganar la confianza que aún me falta y poder enfrentar con valor el hecho de impartir clases de español para extranjeros cuando llegue el momento.

Aun falta para esto último, ya que no ejerzo de docente, pero cada día me encuentro con más ganas de poder aplicar los conocimientos adquiridos, a pesar de que soy consciente de que necesito documentarme más, realizar ejercicios de contacto con el aula de enseñanza etc. También considero que señalar aquellos aspectos que he encontrado más importantes, me ayudará a poder ejercer de la manera más competente posible, por ejemplo, el tema de la interculturalidad era algo que me preocupaba no saber cómo atajar y ahora me siento más confiada en poder hacerlo. El tema de la metodología me resultaba ambiguo y, sin embargo, ahora tengo más claro cómo proceder, qué aspectos debe un profesor tener en cuenta además de los alumnos, el esfuerzo que requiere la preparación de los materiales, la gestión del tiempo…


Todos aquellos conceptos que me resultaban nebulosos, han ido adquiriendo forma poco a poco, y me tranquiliza, ya que, siguiendo la misma línea, aquellos que aún me procuran quebraderos de cabeza también se irán definiendo a medida que vayan avanzando las asignaturas y, por tanto, los conocimientos.

El lenguaje en los elementos intertextuales y su reflejo en el ámbito sociocultural



A continuación, presentamos la letra de la canción que hemos elegido para trabajar con
nuestros alumnos de ELE, junto con las referencias de los elementos intertextuales. En el
siguiente link https://www.youtube.com/watch?v=dtwzmO0ckwI se encuentra el vídeo
correspondiente.

"Aquellos años locos"
Acuérdate,
de tus tardes de recreo,
de tus cromos y tebeos,
de las series que se hicieron
para ti,
de ese erizo que era rosa, (Hace referencia a Espinete, protagonista de Barrio Sésamo)
tú querías ser ficha roja (Parchís: grupo musical infantil español de notable repercusión)
y tener todas las cosas.
Acuérdate,
solo había dos canales,
y unos rombos decidían
si veías o no veías (Un rombo significaba que el programa no era adecuado para menores
de 16 años; si aparecían dos rombos, no era apropiado para menores de 18 años)
una peli que tenía
mil efectos especiales,
actuaba un tal “Darvader”
y venían de un planeta sideral.  (Se emitió La aventura de los Ewoks, perteneciente a la
saga de Star Wars)
Tenías tanta ilusión por ser mayor
e imitabas a tus ídolos en el salón,
querías ser un goleador en el 82, (Mundial de fútbol celebrado en España.)
ser princesa de aquel príncipe que no apareció.
Recuerda bien,
tus cabañas construías,
querías ser un espía,
y tu madre te decía: no está bien,
que inventes mil fantasías
y que vivas en tu mundo de baldosas amarillas. (Este término evoca la película Mago de
Oz, especialmente, a Dorothy, la protagonista)
Recuerda hoy,
esa bici que querías,
la de Elliott parecía que nunca
conseguirías para volar,
conquistando aquella luna, (Elliott es el protagonista de E.T., el extraterrestre)
devolviendo una fortuna,
siendo un miembro del Equipo A. (Serie de televisión estadounidense de los 80)
Tenías tanta ilusión por ser mayor
e imitabas a tus ídolos en el salón,
querías ser un ser un goleador en el 82,
ser princesa de aquel príncipe que no apareció.


Como muestra de adquisición de información relevante relacionada con las asignaturas “Didáctica del Léxico” y “Aspectos socioculturales en el aula de ELE”, he seleccionado la letra de la canción “Aquellos años locos” del grupo El Canto del Loco; actividad que realicé junto con mi grupo en la asignatura de didáctica.

En esta letra se vislumbran ciertos elementos intertextuales marcados en azul y que hacen referencia a un aspecto más pragmático que literal, es decir, del significado de las palabras en cuestión, puesto que evoca, dentro de un texto, a otro texto ya conocido por el lector.

He seleccionado esta muestra, puesto que, en el grupo de trabajo consideramos desde un primer momento que, no solo se deben combinar las macroestructuras (necesarias para comprender la totalidad de un texto y no únicamente de aquello que se escribe en una frase) para poder almacenarlo en la memoria. Asimismo, en este texto quedaban muy presentes la pragmática (se pretende evocar a la infancia de esos niños que crecieron de aquella manera y además no hace falta explicar a qué se refiere, puesto que con una palabra se comprende), pero sobre todo, el contexto.

Como se mencionaba en la muestra anterior, los conceptos mentales que se forman en la mente de cada alumno, gracias a sus diferentes inteligencias, hacen que, posiblemente, cada uno interprete este texto de una manera distinta. Sin embargo, los alumnos que tengan un conocimiento del entorno sociocultural de la lengua meta tendrán más facilidad para aproximarse al resultado que se busca, en concreto, la regresión que persigue esta canción. Método que, por otro lado, también tiene como objetivo motivar al alumno con la música y potenciar sus destrezas de comprensión auditiva, comprensión lectora y producción oral, ya que, en la actividad que planteábamos, los alumnos deben discutir, después de varias escuchas, las diferentes perspectivas y opiniones que les provoca esta canción.


En los años ochenta, en España hubo diferentes movimientos, pero las tardes de dibujos, los juegos y las series que veían esos niños que ahora son padres, se recuerdan con mucho cariño y es algo que, por ejemplo, gente más joven o de otra generación puede no comprender porque no lo vivieron.
De una manera trasversal, e incluso velada, podría relacionar este aspecto con otros temas que competen al ámbito sociocultural y es que, sin ser algo totalmente ofensivo, “burlarse” de estos recuerdos puede herir los sentimientos de aquellos que los atesoran. De esta misma manera ocurre que, no solo personas de diferentes edades tienen diferente perspectiva, sino que se dan actos ya de índole más seria. La típica frase de “eso es una chorrada”, que comienza de manera inocente, pero según la producción y el recibimiento con el que se acoja pueden engrandecer esos comentarios que, a priori, no eran malintencionados. El problema de mostrar estas opiniones, cosa que nos encanta, es que no pensamos en la persona que escucha, sino que nos concentramos en expresar nuestra opinión sin tener en cuenta la del prójimo. Estas situaciones también surgen cuando dos personas de diferente nacionalidad, cultura o pensamiento se conocen. Uno no entiende la cultura del otro y viceversa, o más bien, no sabe nada de ella; la critica porque no tiene información. A menudo, a raíz de esto se ocasionan disputas, se fortalecen prejuicios y crecen los estereotipos (marginación, xenofobia, homofobia...). Tal y como mencionábamos en mi grupo en una tarea relacionada con la segunda asignatura de las dos que citaba arriba:
La clave es pasar de la globalización a la glocalización, adaptación que se da de los elementos mundializados hacia los locales y particulares. Cada cultura es diferente aporta algo rico, información nueva, tradiciones nuevas, costumbres, creencias, platos, bailes, etc. Si globalizamos el mundo, si intentamos hacer creer a los demás que nuestra forma es mejor, esos pequeños detalles, esas tradiciones, dejarán de serlo para desaparecer. En cambio, si adoptamos una mirada abierta, si absorbemos esa información, si trabajamos por mantener esos detalles que hacen a cda cultura única, exótica y que nos cautiva, aunque a veces no queramos reconocerlo, estaremos trabajando para crear unas competencias basadas en respeto, aceptación, adaptación en algunos casos, y, seguramente, aunque parece que será una quimera, un mayor grado de paz; si avanzamos hacia esa interculturalidad, conseguiremos una integración verdadera”.

Gracias a la asignatura de “Aspectos Socioculturales en el aula ELE”, he sido más consciente de que, gracias a los movimientos migratorios o las gentrificaciones en un entorno específico que cada día es mayor, y toda la información que nos trae la gente de culturas diferentes, nuestra cultura se ve enriquecida. En ningún caso se pretende insinuar que la nuestra sea mejor, sino que es diferente. Estamos acostumbrados a vernos como personas con una misma apariencia, con los mismos ritos, costumbres etc., pero ni siquiera entre oriundos de una misma ciudad las costumbres cotidianas son iguales. En este caso “pasamos” un poco de lo que haga el vecino, pero si en lugar del vecino, quien lo hace es un senegalés establecido en el edificio de enfrente, por ejemplo, ya parece que hay algo que está mal; simple y llanamente porque, a todos los efectos, es diferente a nosotros.

Claro que es diferente, pero no por ello tenemos que desplazarlo, ni marginarlo ni obligarle a que se junte únicamente con gente “de los suyos”, ya que esto produce guetizaciones (y luego también surgen, desgraciadamente, quejas al respecto).

Debemos estar preparados, como profesores de ELE, para un aula multicultural, opiniones diversas, normas de conducta, expresiones y gestos, gastronomía, ritos, religión… todo será diferente entre unos y otros, pero el compartirlo, el saber más de los unos y de los otros será lo que nos aporte la riqueza cultural. Lo más importante que he podido verificar gracias a esta asignatura es que la interculturalidad es también aprendizaje, adquisición de conocimiento sociocultural. Debemos lograr que entre los alumnos se cree una atmósfera de respeto; que la “culpable” de que el aprendizaje se lleve mejor, la que haga que el conocimiento del mundo compartido que tengan todos sea el mismo, sea la integración. 

La adquisición del lenguaje y su implicación en la comunicación


























La muestra de texto seleccionada es propicia para entender, como futura profesora de ELE, el proceso y la complejidad de aprendizaje que siguen los alumnos en la adquisición de una (o varias) lenguas. Pretende dar a entender que la base de la enseñanza de cualquier lengua es prestar atención a la evolución. Para ello, nos remontaremos, de nuevo, a la teoría de Howard Gardner sobre las inteligencias múltiples.

En ella, el autor especifica que no todo el mundo desarrolla las competencias de aprendizaje de la misma manera, ni utiliza las mismas inteligencias para aprender una cosa u otra. Ni siquiera son siempre las mismas, ya que con el paso del tiempo estas pueden variar en una misma persona.

Tomando como base este criterio, a la hora de aplicar esta reflexión en el aula de ELE debemos, como profesores, tener en cuenta que no todos los alumnos van a aprender de la misma manera, ni las actividades que propongamos tendrán el mismo éxito para unos que para otros. Es por esto que considero primordial ser minuciosos a la hora de “enfrentarnos” a los alumnos que conformen nuestra aula, ya que las diferencias tanto entre ellos, como entre sus procesos de aprendizaje, serán las que nos deban guiar a los profesores a encauzar la enseñanza, adaptar la metodología y ajustar los contenidos para conseguir que sean unos hablantes competitivos.

En relación a este concepto del proceso, extraigo las ideas principales de las asignaturas “Adquisición de segundas lenguas”, “Gramática Pedagógica”, “Didáctica del Léxico” y parte de “Aspectos Socioculturales en el aula ELE”.

En la primera, deduje que la mejor manera de adoptar una segunda lengua es llevar un sistema lo más parecido posible al de la lengua materna. En esta, los niños adquieren el lenguaje de manera natural porque están predispuestos a él. No solo el lenguaje que se transmite mediante el habla y posteriormente la escritura, el cual además está formado también por elementos paralingüísticos que comprenden expresiones, gestos, miradas, el tono que se utiliza… Sino que, como se ve en el vídeo documental “Baby Human- Hablar” (https://www.youtube.com/watch?v=qx6HgEmeoLs), también se puede aprender de la misma manera el lenguaje de signos, puesto que los niños aprenden mediante la imitación. Por eso, tanto en uno como en otro lenguaje, se adquieren, principalmente, los gestos o las expresiones típicas de una persona en concreto (normalmente de alguno de los progenitores), pero después, al igual que hacen cuando aprenden a andar, parece que adquieren una seguridad y se independizan un poco de ese sistema concreto que utilizan sus padres; se lanzan a moldear el suyo propio dando como resultado, en el oral, términos como “se me ha rompido”. Posteriormente lo corrigen, pero es una manera de discurrir, un proceso que siguen todos; se llama proceso de sobregeneralización o conducta en U: imitan, luego fallan, pero al final se corrige y no pasa nada. Creo que es así como se debería aprender una lengua segunda, a pesar de que la primera etapa de imitación no es estrictamente necesaria en una L2.

Por este motivo, no vería como un buen sistema impartir las clases desde la lengua materna e ir traduciendo simultáneamente lo que se quiere adquirir, ya que el sentido original, la esencia, no sería la misma. Tampoco sería demasiado bueno comparar ambas lenguas por aquello de que no en todas las lenguas existe la misma terminología para designar unos u otros aspectos. Hay expresiones que en inglés se expresan con unos conceptos y un número de palabras y en español es completamente distinto (Llueve a mares = It's raining cats and dogs, por poner un ejemplo sencillo).

Estos temas pertenecen al ámbito de la gramática. La cual fue variando en cuanto al sistema de ser explicada a lo largo de la historia y se probó que, dependiendo de cómo se explicara, así se utilizaría: un estudiante que da un rodeo, proporciona toda una serie de explicaciones innecesarias para contestar o bien que contesta literalmente a lo que le preguntan, no puede ser competitivo, sino que tiene que saber a qué se está refiriendo su interlocutor cuando le plantea esa pregunta. En un caso práctico y cotidiano: si yo voy a una panadería y pregunto si tienen pan y me responden que sí, pero no me dan pan, voy a pensar que me están tomando el pelo. Por este motivo, deberíamos mantener al margen los conceptos de la gramática estructuralista y aquella que determina que hay que ceñirse exclusivamente a las normas. Esto se debe a que la mejor práctica que se puede obtener en una lengua es conversando con los nativos de dicha lengua; y los nativos no hablan de esa manera, resulta artificial. Es cierto que la gramática es la que es y hay que aprenderla, pero habría que variar los métodos de adquirirla, también contemplando las inteligencias comentadas anteriormente.

Aparte de la gramática, que es algo limitada (por muy rica que sea nuestra lengua), hay algo que nos hace avanzar cuando tenemos cierto nivel; incluso nos hace ser capaces de comprendernos cuando no tenemos más que una ligera idea de la lengua, aparte de los gestos que podamos utilizar para hacernos entender; es el léxico. Lo tomamos como una palabra, como un vocablo, cuando en realidad el léxico abarca diferentes tipos y unidades que se componen por más de una sola palabra. El léxico también se puede aprender de varias formas y métodos, ya que, durante muchos años se ha estudiado mediante la repetición, pero es un sistema que transmite la idea de que se estudia para aprobar, no para aprender. Si una palabra se adquiere con un objetivo determinado, es decir, poder utilizarla en una conversación, gracias a esta, no solo se practicará, sino que también se retendrá y podrá utilizarse más adelante; ocurre al contrario con la repetición, donde las palabras no se pueden contextualizar y si no se practican, se pierden. Gracias a la ubicación y a la imagen mental que desarrollamos cuando adquirimos esa palabra, la interiorizamos, la comprendemos de manera que no nos cueste expresarla. No significa que debamos saber todo lo referente a ella, sino cuándo y cómo utilizarla. Aquí se introducen las frases hechas, se juntan la gramática y el léxico, ya que hay que saber utilizar las palabras en su orden lógico así como también hay que saber el significado de cada palabra para poder formarlo. Aun así, algo esencial en las frases hechas es tener o tomar conciencia de la pragmática, del significado que va más allá del sentido literal de cada una de las palabras.

Estos últimos conceptos extraídos en el párrafo anterior, recuerdan bastante a las normas de actuación socioculturales. También relacionadas con el tema de la gestualidad, la manera de expresarse, las normas de conducta sociales que se aplican en una u otra cultura y todo lo relacionado con el país o países de donde proviene la lengua meta que se está estudiando.

Para un futuro como docente de ELE, habría que prestar atención a la multiculturalidad de la clase, informarse de manera general sobre las costumbres de cada alumno para entender las normas de conducta y la forma de aprender a las que ha estado sometido cada uno y, sobre todo, tener paciencia. Demostrar una actitud amable y respetuosa hará que los alumnos se abran poco a poco. De esta manera, podremos vislumbrar cómo es cada uno y amoldar actividades y ejercicios a las características particulares de nuestro grupo. Además, contar con material extra para reforzar a quienes no hayan comprendido un tema o a quienes el ejercicio propuesto no les haya otorgado todo lo esperado, completará su formación. Formación a la cual se deberá prestar atención y prevenir a los alumnos de gestos o palabras que sean ofensivas para los oriundos, pero dejando, a su vez, que se equivoquen y dándoles la oportunidad de poder corregirse a sí mismos o a los compañeros, como hacemos cuando somos niños. Plantear el error de manera que se contemple como algo natural, siempre y cuando no ofenda a nadie.

La característica primordial que debe tener un profesor de ELE, desde mi punto de vista, es la motivación. Hay que motivar al alumno para que se sienta a gusto en clase, para que quiera volver y que cuando salga del aula tenga ganas de practicarlo (si se encuentra en un contexto de inmersión lingüística, que tenga ganas de salir a comprar o a charlar con la gente). Para eso hay que estar alerta y detectar cualquier posible malentendido o dificultad que a un alumno le pueda surgir. Es lo más importante y lo que más difícil puede resultar, por lo tanto, creo que habrá que utilizar la paciencia como estrategia principal de enseñanza-aprendizaje.

Disposición, gestión y planificación del aula y la metodología


La muestra que he seleccionado hace referencia a un resumen (más denso y, posiblemente, más difícil de seguir que el mapa conceptual, que es más visual) realizado sobre la asignatura “Metodología de ELE: destrezas, actividades y técnicas”.

En la primera asignatura que se nos impartió, “Conceptos fundamentales de L2”, en la cual, como su nombre bien indica, se nos explicaban hechos fundamentales para entender la evolución del aprendizaje de las L2 a lo largo de la historia. Sin embargo, en esta asignatura se profundizan temas más prácticos a la hora de impartir clases y, a pesar de que tenemos que saber “de dónde venimos”, es una asignatura que nos ayuda a encaminarnos hacia una dirección u otra para saber “a dónde vamos”. Aporta datos importantes de los que, en este caso yo, no me había percatado o no había pensado tan concienzudamente.

Sobre lo que más he reflexionado, además de las posiciones y actitudes que debe tener el profesor mientras imparte la lección en el aula, es “La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner”. Me alegró poder tener dicha información sobre una teoría que no conocía, pero que a su vez explicaba cosas que ya había detectado y no sabía la razón. No tengo experiencia como docente, pero sí que la tengo como discente y gracias a esta asignatura he podido identificar los objetivos que se persiguen a la hora de impartir una clase y especialmente las herramientas que un profesor debe utilizar para conseguirlo. Por eso, cuando leí la sección donde se analiza la parte del aprendizaje que puede llevar a cabo un alumno según los contextos y estilos de aprendizaje y se mencionan las inteligencias múltiples, así como la emocional, se iluminó, metafóricamente, ese área de mi mente que había permanecido oscura hasta entonces. Como discente se perciben los esfuerzos que hace el profesor de cada uno por que sus alumnos evolucionen y aprendan, se esfuercen y consigan sus propósitos, pero como alumna que estudia “cómo ser profesor”, es verdaderamente mucho más clarificante que lo que se puede llegar a intuir desde un pupitre.

Asimismo, en las actividades que hemos desarrollado, bien de manera grupal, como individual, hemos tenido que completar diferentes tareas y realizar trabajos en las cuales se debían desarrollar el papel de alumnos, y de profesores a su vez, como comentaba, y nos hemos puesto en la piel de los profesores que seremos. También hemos jugado a ser alumnos o profesores y viceversa; es un proceso muy enriquecedor, puesto que ayuda a saber que, si podemos causarnos ciertos problemas o tener ciertas trabas con algunos compañeros a la hora de realizar un trabajo, también se pueden dar en una clase que vayamos a impartir en un futuro; especialmente teniendo en cuenta que cuando un alumno no entiende algo se puede ofuscar y termina rayando la irascibilidad.


El hecho de vivir esas rencillas en primera persona ayuda a tener recursos para mantener la calma y procurar que fluya la comunicación sin que las palabras elegidas sean inadecuadas. Mediante ello, y gracias a varias actividades, he podido comprobar en primera persona que, a la hora de planificar una sesión en el aula, hay que tener en cuenta muchas más cosas de las que pudiese haber imaginado antes de cursar la asignatura. Supongo que cuanto más avancemos en los conocimientos que nos aportará el máster, podremos ser capaces de añadir apuntes y elementos que son importantes y en estos momentos iniciales, quizás, hemos pasado por alto. Así conectaremos todos los conocimientos de manera natural para formar un puzzle en el que, de momento, faltan algunas piezas.