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El lenguaje en los elementos intertextuales y su reflejo en el ámbito sociocultural



A continuación, presentamos la letra de la canción que hemos elegido para trabajar con
nuestros alumnos de ELE, junto con las referencias de los elementos intertextuales. En el
siguiente link https://www.youtube.com/watch?v=dtwzmO0ckwI se encuentra el vídeo
correspondiente.

"Aquellos años locos"
Acuérdate,
de tus tardes de recreo,
de tus cromos y tebeos,
de las series que se hicieron
para ti,
de ese erizo que era rosa, (Hace referencia a Espinete, protagonista de Barrio Sésamo)
tú querías ser ficha roja (Parchís: grupo musical infantil español de notable repercusión)
y tener todas las cosas.
Acuérdate,
solo había dos canales,
y unos rombos decidían
si veías o no veías (Un rombo significaba que el programa no era adecuado para menores
de 16 años; si aparecían dos rombos, no era apropiado para menores de 18 años)
una peli que tenía
mil efectos especiales,
actuaba un tal “Darvader”
y venían de un planeta sideral.  (Se emitió La aventura de los Ewoks, perteneciente a la
saga de Star Wars)
Tenías tanta ilusión por ser mayor
e imitabas a tus ídolos en el salón,
querías ser un goleador en el 82, (Mundial de fútbol celebrado en España.)
ser princesa de aquel príncipe que no apareció.
Recuerda bien,
tus cabañas construías,
querías ser un espía,
y tu madre te decía: no está bien,
que inventes mil fantasías
y que vivas en tu mundo de baldosas amarillas. (Este término evoca la película Mago de
Oz, especialmente, a Dorothy, la protagonista)
Recuerda hoy,
esa bici que querías,
la de Elliott parecía que nunca
conseguirías para volar,
conquistando aquella luna, (Elliott es el protagonista de E.T., el extraterrestre)
devolviendo una fortuna,
siendo un miembro del Equipo A. (Serie de televisión estadounidense de los 80)
Tenías tanta ilusión por ser mayor
e imitabas a tus ídolos en el salón,
querías ser un ser un goleador en el 82,
ser princesa de aquel príncipe que no apareció.


Como muestra de adquisición de información relevante relacionada con las asignaturas “Didáctica del Léxico” y “Aspectos socioculturales en el aula de ELE”, he seleccionado la letra de la canción “Aquellos años locos” del grupo El Canto del Loco; actividad que realicé junto con mi grupo en la asignatura de didáctica.

En esta letra se vislumbran ciertos elementos intertextuales marcados en azul y que hacen referencia a un aspecto más pragmático que literal, es decir, del significado de las palabras en cuestión, puesto que evoca, dentro de un texto, a otro texto ya conocido por el lector.

He seleccionado esta muestra, puesto que, en el grupo de trabajo consideramos desde un primer momento que, no solo se deben combinar las macroestructuras (necesarias para comprender la totalidad de un texto y no únicamente de aquello que se escribe en una frase) para poder almacenarlo en la memoria. Asimismo, en este texto quedaban muy presentes la pragmática (se pretende evocar a la infancia de esos niños que crecieron de aquella manera y además no hace falta explicar a qué se refiere, puesto que con una palabra se comprende), pero sobre todo, el contexto.

Como se mencionaba en la muestra anterior, los conceptos mentales que se forman en la mente de cada alumno, gracias a sus diferentes inteligencias, hacen que, posiblemente, cada uno interprete este texto de una manera distinta. Sin embargo, los alumnos que tengan un conocimiento del entorno sociocultural de la lengua meta tendrán más facilidad para aproximarse al resultado que se busca, en concreto, la regresión que persigue esta canción. Método que, por otro lado, también tiene como objetivo motivar al alumno con la música y potenciar sus destrezas de comprensión auditiva, comprensión lectora y producción oral, ya que, en la actividad que planteábamos, los alumnos deben discutir, después de varias escuchas, las diferentes perspectivas y opiniones que les provoca esta canción.


En los años ochenta, en España hubo diferentes movimientos, pero las tardes de dibujos, los juegos y las series que veían esos niños que ahora son padres, se recuerdan con mucho cariño y es algo que, por ejemplo, gente más joven o de otra generación puede no comprender porque no lo vivieron.
De una manera trasversal, e incluso velada, podría relacionar este aspecto con otros temas que competen al ámbito sociocultural y es que, sin ser algo totalmente ofensivo, “burlarse” de estos recuerdos puede herir los sentimientos de aquellos que los atesoran. De esta misma manera ocurre que, no solo personas de diferentes edades tienen diferente perspectiva, sino que se dan actos ya de índole más seria. La típica frase de “eso es una chorrada”, que comienza de manera inocente, pero según la producción y el recibimiento con el que se acoja pueden engrandecer esos comentarios que, a priori, no eran malintencionados. El problema de mostrar estas opiniones, cosa que nos encanta, es que no pensamos en la persona que escucha, sino que nos concentramos en expresar nuestra opinión sin tener en cuenta la del prójimo. Estas situaciones también surgen cuando dos personas de diferente nacionalidad, cultura o pensamiento se conocen. Uno no entiende la cultura del otro y viceversa, o más bien, no sabe nada de ella; la critica porque no tiene información. A menudo, a raíz de esto se ocasionan disputas, se fortalecen prejuicios y crecen los estereotipos (marginación, xenofobia, homofobia...). Tal y como mencionábamos en mi grupo en una tarea relacionada con la segunda asignatura de las dos que citaba arriba:
“La clave es pasar de la globalización a la glocalización, adaptación que se da de los elementos mundializados hacia los locales y particulares. Cada cultura es diferente aporta algo rico, información nueva, tradiciones nuevas, costumbres, creencias, platos, bailes, etc. Si globalizamos el mundo, si intentamos hacer creer a los demás que nuestra forma es mejor, esos pequeños detalles, esas tradiciones, dejarán de serlo para desaparecer. En cambio, si adoptamos una mirada abierta, si absorbemos esa información, si trabajamos por mantener esos detalles que hacen a cda cultura única, exótica y que nos cautiva, aunque a veces no queramos reconocerlo, estaremos trabajando para crear unas competencias basadas en respeto, aceptación, adaptación en algunos casos, y, seguramente, aunque parece que será una quimera, un mayor grado de paz; si avanzamos hacia esa interculturalidad, conseguiremos una integración verdadera”.

Gracias a la asignatura de “Aspectos Socioculturales en el aula ELE”, he sido más consciente de que, gracias a los movimientos migratorios o las gentrificaciones en un entorno específico que cada día es mayor, y toda la información que nos trae la gente de culturas diferentes, nuestra cultura se ve enriquecida. En ningún caso se pretende insinuar que la nuestra sea mejor, sino que es diferente. Estamos acostumbrados a vernos como personas con una misma apariencia, con los mismos ritos, costumbres etc., pero ni siquiera entre oriundos de una misma ciudad las costumbres cotidianas son iguales. En este caso “pasamos” un poco de lo que haga el vecino, pero si en lugar del vecino, quien lo hace es un senegalés establecido en el edificio de enfrente, por ejemplo, ya parece que hay algo que está mal; simple y llanamente porque, a todos los efectos, es diferente a nosotros.

Claro que es diferente, pero no por ello tenemos que desplazarlo, ni marginarlo ni obligarle a que se junte únicamente con gente “de los suyos”, ya que esto produce guetizaciones (y luego también surgen, desgraciadamente, quejas al respecto).

Debemos estar preparados, como profesores de ELE, para un aula multicultural, opiniones diversas, normas de conducta, expresiones y gestos, gastronomía, ritos, religión… todo será diferente entre unos y otros, pero el compartirlo, el saber más de los unos y de los otros será lo que nos aporte la riqueza cultural. Lo más importante que he podido verificar gracias a esta asignatura es que la interculturalidad es también aprendizaje, adquisición de conocimiento sociocultural. Debemos lograr que entre los alumnos se cree una atmósfera de respeto; que la “culpable” de que el aprendizaje se lleve mejor, la que haga que el conocimiento del mundo compartido que tengan todos sea el mismo, sea la integración. 

Disposición, gestión y planificación del aula y la metodología


La muestra que he seleccionado hace referencia a un resumen (más denso y, posiblemente, más difícil de seguir que el mapa conceptual, que es más visual) realizado sobre la asignatura “Metodología de ELE: destrezas, actividades y técnicas”.

En la primera asignatura que se nos impartió, “Conceptos fundamentales de L2”, en la cual, como su nombre bien indica, se nos explicaban hechos fundamentales para entender la evolución del aprendizaje de las L2 a lo largo de la historia. Sin embargo, en esta asignatura se profundizan temas más prácticos a la hora de impartir clases y, a pesar de que tenemos que saber “de dónde venimos”, es una asignatura que nos ayuda a encaminarnos hacia una dirección u otra para saber “a dónde vamos”. Aporta datos importantes de los que, en este caso yo, no me había percatado o no había pensado tan concienzudamente.

Sobre lo que más he reflexionado, además de las posiciones y actitudes que debe tener el profesor mientras imparte la lección en el aula, es “La teoría de las inteligencias múltiples de Howard Gardner”. Me alegró poder tener dicha información sobre una teoría que no conocía, pero que a su vez explicaba cosas que ya había detectado y no sabía la razón. No tengo experiencia como docente, pero sí que la tengo como discente y gracias a esta asignatura he podido identificar los objetivos que se persiguen a la hora de impartir una clase y especialmente las herramientas que un profesor debe utilizar para conseguirlo. Por eso, cuando leí la sección donde se analiza la parte del aprendizaje que puede llevar a cabo un alumno según los contextos y estilos de aprendizaje y se mencionan las inteligencias múltiples, así como la emocional, se iluminó, metafóricamente, ese área de mi mente que había permanecido oscura hasta entonces. Como discente se perciben los esfuerzos que hace el profesor de cada uno por que sus alumnos evolucionen y aprendan, se esfuercen y consigan sus propósitos, pero como alumna que estudia “cómo ser profesor”, es verdaderamente mucho más clarificante que lo que se puede llegar a intuir desde un pupitre.

Asimismo, en las actividades que hemos desarrollado, bien de manera grupal, como individual, hemos tenido que completar diferentes tareas y realizar trabajos en las cuales se debían desarrollar el papel de alumnos, y de profesores a su vez, como comentaba, y nos hemos puesto en la piel de los profesores que seremos. También hemos jugado a ser alumnos o profesores y viceversa; es un proceso muy enriquecedor, puesto que ayuda a saber que, si podemos causarnos ciertos problemas o tener ciertas trabas con algunos compañeros a la hora de realizar un trabajo, también se pueden dar en una clase que vayamos a impartir en un futuro; especialmente teniendo en cuenta que cuando un alumno no entiende algo se puede ofuscar y termina rayando la irascibilidad.


El hecho de vivir esas rencillas en primera persona ayuda a tener recursos para mantener la calma y procurar que fluya la comunicación sin que las palabras elegidas sean inadecuadas. Mediante ello, y gracias a varias actividades, he podido comprobar en primera persona que, a la hora de planificar una sesión en el aula, hay que tener en cuenta muchas más cosas de las que pudiese haber imaginado antes de cursar la asignatura. Supongo que cuanto más avancemos en los conocimientos que nos aportará el máster, podremos ser capaces de añadir apuntes y elementos que son importantes y en estos momentos iniciales, quizás, hemos pasado por alto. Así conectaremos todos los conocimientos de manera natural para formar un puzzle en el que, de momento, faltan algunas piezas.

Una imagen y mil palabras para la enseñanza



La enseñanza de una lengua es algo más que la propia lengua; es cultura, es respeto, es integración, es aportación…

Cada persona lleva un bagaje cultural muy amplio que va aumentando desde que nace así que todos somos únicos. A la hora de aprender una nueva lengua, llevamos la nuestra o nuestras como base, pero no todas son iguales y a veces cuesta. Por eso la labor de un/a profesor/a no es solamente enseñar, sino que debe saber explicar y hacerse entender. Para eso es imprescindible ser dinámico/a, valerse de diferentes recursos y, sobre todo, intentar que la clase sea participativa.

Hay muchos métodos de enseñanza, pero está probado que si cada alumno/a colabora y los demás lo escuchan y comparten sus opiniones, el progreso es más rápido. Por ese motivo hay que inculcar un respeto por todos los compañeros y sus culturas, costumbres y lenguas, que las tenemos constantemente a nuestro alrededor. Algunas lenguas se parecerán a la nuestra y puede que se nos haga más fácil, pero otras no, y el apoyo de los compañeros es imprescindible en muchas ocasiones.


El motivo por el que no hay profesor/a en mi imagen, es porque a veces un/a profesor/a tiene que “retirarse” un poco y dejar a los alumnos que exploren por sí mismos y que así vayan forjando su propio método/ ritmo de evolución en el aprendizaje y también que sacien su curiosidad.

El motivo de que haya banderas es que solemos asociar una bandera a una lengua, y no es así, hay muchas banderas con una misma lengua. Yo he tenido que escoger qué bandera poner en cada una de las letras y eso también tiene su razón: la enseñanza es un camino, y como tal, muchas veces nos topamos con que hay que tomar decisiones.

También he puesto las banderas porque considero que en la enseñanza del ELE, lo importante es que todos tenemos el mismo objetivo: hablar español, sin importar de dónde sea cada alumno/a, qué lenguas hable o qué costumbres tenga porque el contenido siempre puede adaptarse a estas variables.

En un aula nos encontramos un conjunto de condiciones, personas, opiniones… pero siempre tiene que haber un orden (por eso el alfabeto) y unas normas que, en ocasiones serán más estrictas que en otras, pero habrá que seguirlas para conseguir un respeto y una integración que nos permita lograr aprender todos juntos.

También hay otra razón por la que no hay profesor/a en la imagen y es que, aunque es su figura la que imparte las lecciones, también es alumno/a porque siempre se aprende algo de los demás; una de las bases que hay que tener en cuenta a la hora de recibir o de dar clase es que nunca se sabe todo y siempre hay que estar dispuesto/a y abierto/a a aprender nuevas cosas.

Los alumnos están escribiendo en la pizarra palabras como “hola”, “gracias”, “perdón” o “por favor”, que son básicas, pero quizás las más importantes en cualquier aula del mundo.

Por todo ello, es una reflexión sobre la internacionalidad, integración, adaptación de métodos, normas y orden, pero sobre todo colaboración, educación y respeto.